Silencio

El silencio en la vida de las Siervas de María

La búsqueda de la intimidad con Dios y el amor fraterno abierto al misterio de los otros, requieren como necesidad verdaderamente vital un silencio de todo el ser (ET 46).

El silencio es norma constante en nuestra vida diaria, fuera de los tiempos y lugares señalados para la recreación. El sentido profundo del silencio interior y exterior que amamos y fomentamos nos ayuda inmensamente a ejercitar la virtud, favorece la madurez personal, la prudencia y el dominio de la voluntad, y con ello contribuimos además a crear un ambiente de serenidad y paz, necesarios para la oración, el trabajo y el descanso. Siendo el silencio parte de nuestra vida diaria y ordinaria lo vivimos como un medio que nos ayuda a mantener un espíritu de recogimiento y unión con Dios.

Durante las comidas normalmente se observa silencio, fortaleciendo nuestro espíritu con una lectura espiritual apropiada, a excepción de los jueves, domingos y fiestas especiales. En los tiempos de Adviento y Cuaresma se vive más profundamente este ambiente de silencio.