Vida Communitaria

 

En construcción

¿Cómo Vivimos Nuestra Vida Comunitaria?

Como religiosas consagradas, formamos una verdadera familia religiosa, una comunidad fraterna por la misma filiación divina y por la común vocación que hemos recibido como Siervas de María. Como los primeros cristianos vivimos congregadas en el nombre del Señor, seguras de que su presencia está con  nosotras y que es Él quien nos inspira a vivir una auténtica comunión de vida. ¨ “En el seno de la Iglesia y en comunión con María, la comunidad juega un papel privilegiado en cualquier etapa de formación” (PI, 26). “La Comunidad es formadora en la medida en que se permite a cada uno de sus miembros crecer en la fidelidad al Señor, según el carisma del Instituto” (PI, 27). La Comunidad, que nos une en una misma consagración para una misión común, será siempre el lazo de unión de nuestra vida fraterna en común.

Nuestra Vida Comunitaria la alimentamos con…

  • La Eucaristía y en la oración, donde encontramos toda nuestra fuerza como Cuerpo de Cristo que somos
  • La Palabra de Dios
  • Con el amor fraterno en actitud de entrega a los demás a través de la virtud de la caridad, compartiendo todo lo que somos y tenemos, no considerando nada como propio,
  • El cultivo de las virtudes humanas propias de una comunidad adulta y verdaderamente fraterna: bondad de ánimo, trato leal, sincero y cortés, sencillez, respeto y comprensión buscando siempre la unidad y la paz.
  • Los recreos que son también un encuentro fraterno comunitario y las vacaciones anuales en comunidad
  • Las reuniones comunitarias semanales.