Etapas de Formación

La formación de una Sierva de María abarca las siguientes etapas:

Aspirantado Según la necesidad de la joven
Postulantado 1 año
Noviciado 2 años
Juniorado 6 años
Tercera Probación 6 meses antes de emitir los Votos Perpetuos
Profesión Religiosa Perpetua  
Formación Permanente Toda la vida

 

Aspirantado

Este periodo es el eslabón del discernimiento en torno al cual gira la decisión personal de la joven, comenzado durante la promoción vocacional, para discernir el proyecto de Dios sobre ella.

La finalidad de esta etapa es proporcionar a las jóvenes que manifiestan indicios de vocación religiosa, la adecuada formación que las disponga a seguir a Cristo con espíritu generoso y pureza de intención.

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Postulantado

Es un periodo aproximadamente de un año en el cual la Postulante participa de las actividades del Noviciado, junto con otras jóvenes que comparten los mismos ideales. Se le provee de tiempo para la oración personal y comunitaria y para la dirección espiritual. Se le imparte formación religiosa con clases y conferencias que le ayuden a discernir su vocación y a fortalecer su vida espiritual.

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Toma del Santo Hábito

Antes de tomar el santo Hábito, las Postulantes se preparan con la práctica de los Ejercicios Espirituales durante ocho días completos. El Rito de Iniciación al Noviciado o Toma del Santo Hábito se celebra en la intimidad de la familia religiosa, con una ceremonia sencilla y acogedora en la que participa la Comunidad de Profesas.

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Noviciado

El Noviciado es el periodo de la verdadera iniciación religiosa, como Sierva de María. Así comienza la Novicia a formar parte de nuestra familia religiosa, desde el punto de vista canónico (cf. C. 646), a la que la Profesión Perpetua dará plenitud y estabilidad.

En esta etapa que abarca dos años, la Novicia continúa profundizando en su relación con Dios, en su oración y en el conocimiento de lo que es la vida consagrada. Se introduce a la Novicia en la historia, espíritu y carisma de la Congregación y de nuestras Constituciones.

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Profesión Religiosa Temporal

Una vez acabado el periodo del Noviciado, y si se considera la Novicia dotada de las necesarias aptitudes y vocación, ésta podrá hacer la profesión temporal por un año. La Novicia se compromete, con los votos temporales, emitidos ante Dios y ante la Iglesia, a observar los consejos evangélicos de Castidad, Pobreza y Obediencia. El Rito de la primera profesión incluye las insignias de la vida religiosa: velo, Constituciones, Crucifijo e insignia de la Congregación.

Se prepara para emitir sus votos haciendo previamente los Ejercicios Espirituales durante ocho días completos.

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Juniorado

Esta etapa abarca seis años: desde el final del Noviciado hasta los votos perpetuos y está dividida en dos periodos: dos años de Juniorado Intensivo en el que se cultiva la formación religiosa y apostólica y cuatro años siguientes en los que la Juniora tiene la oportunidad de experimentar y vivir plenamente la vida y ministerios propios de una Sierva de María en una Comunidad. Durante este tiempo, la Juniora renueva los votos temporales cada año. En este tiempo la Juniora tiene como finalidad el continuar, profundizar y completar la formación del Noviciado que le ayude a adquirir la madurez en todos los aspectos.

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Tercera Probación

Es un tiempo intensivo de 6 meses ofrecido a la Juniora, donde se le ayuda a cultivar y vivir en clima de silencio, oración, reflexión y estudio como preparación para su Consagración total a Dios por medio de los Votos Perpetuos. Tiene como finalidad permitir a la Juniora que realice una fuerte experiencia de encuentro con Dios y mediante un trato de mayor intimidad y unión con Jesucristo, conocer a fondo los compromisos que va a contraer, estimando en todo su valor el don divino de la vocación, suscitando en ella un deseo vivo y consciente de consagrarse a Dios para siempre, en aras de una auténtica caridad, al servicio de Cristo en los enfermos.

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Votos Perpetuos o Profesión Religiosa Perpetua

La profesión perpetua es un acto de transcendencia decisiva para la religiosa, en cuanto reafirma definitivamente su consagración a Dios para siempre. Esta consagración perpetua es precedida de un tiempo preparatorio de seis meses para suscitar un deseo más vivo y consciente de consagrarse a Dios para siempre en aras de una auténtica caridad, al servicio de Cristo en los hermanos.

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Formación Continua

Nuestra formación humana, religiosa, apostólica y profesional, no se acaba con la Profesión Perpetua; ésta continúa durante toda la vida. Esto requiere un contante renovar nuestro compromiso personal de fidelidad a Dios en todo para mejor responder a su llamada de ser para Él y de servirle en los que sufren.

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