Formación Permanente

Nuestra formación humana, religiosa, apostólica y profesional, no se acaba con la Profesión Perpetua; ésta continúa durante toda la vida. Esto requiere un constante renovar nuestro  compromiso personal de fidelidad a Dios en todo para mejor responder a su llamada de ser para Él y de servirle en los que sufren.

La formación continua nace del esfuerzo global que la religiosa asume, con la gracia de Dios, para permanecer en constante renovación de fidelidad más plena a Dios y a los compromisos apostólicos del propio Carisma; aprovechando con responsabilidad personal todas las oportunidades de la vida comunitaria y los medios especiales de perfección que la Iglesia y el Instituto nos proponen como indispensables.

La Formación continua abarca el periodo más largo y más fecundo de la vida religiosa. La historia personal de cada religiosa tiene sus etapas, su propio desarrollo, sus “tiempos fuertes” y por lo mismo es responsabilidad de cada una que requiere una actitud de reflexión personal y de disponibilidad, para caminar y adquirir un mayor conocimiento de Cristo y hacer vida sus actitudes, irradiándolas en el comportamiento diario y en el ejercicio del ministerio – el cuidado de los enfermos.

La Formación tiene como finalidad ofrecer a cada Sierva de María la posibilidad y los medios para realizar en plenitud su propia identidad, en dinamismo renovador de una auténtica fidelidad,  como respuesta a la urgente necesidad de la Iglesia y de la Congregación.

Medios:

En este proceso que abarca toda la vida, la Sierva de María tiene unos medios muy poderosos que le ayudan a conseguir los objetivos fundamentales:

  • La vida Sacramental, centrada en la Eucaristía y la vivencia frecuente del Sacramento de la Reconciliación
  • Oración personal y litúrgica y la dirección espiritual, entrevistas con nuestros Superiores.
  • Ejercicios Espirituales anuales y retiro mensual
  • Lectura espiritual diaria
  • Lectura, estudio y reflexión de los Documentos de la Iglesia y del Santo Padre.
  • Jornadas de renovación anuales y mes de Ejercicios Espirituales
  • Cursillos sobre temas religiosos, apostólicos, profesionales, etc.
  • La devoción a la Santísima Virgen
  • La Vida Fraterna y las reuniones comunitarias
  • Las Visitas Reglamentarias de nuestros Superiores Mayores
  • El servicio apostólico, la asistencia a los enfermos.