Profesión Temporal y Juniorado

Esta etapa abarca seis años: desde el final del Noviciado hasta los votos perpetuos y está dividida en dos periodos: dos años de Juniorado Intensivo en el que se cultiva la formación religiosa y apostólica y cuatro años siguientes en los que la Juniora tiene la oportunidad de experimentar y vivir plenamente la vida y ministerios propios de una Sierva de María en una Comunidad. Durante este tiempo, la Juniora renueva los votos temporales cada año. En este tiempo la Juniora tiene como finalidad el continuar, profundizar y completar la formación del Noviciado que le ayude a adquirir la madurez en todos los aspectos.

Primera Etapa: Juniorado Intensivo

En los dos primeros años de votos temporales, la Juniora se dedica a una intensa formación humana y religiosa que se fortalece con la vivencia y práctica de la misión con los enfermos.

Segunda Etapa de Juniorado

Terminado el Juniorado Intensivo, la Juniora continúa su tiempo de prueba y formación y al mismo tiempo ejercerá la misión junto a los enfermos. Se afirmará en el amor a su propia vocación, en el conocimiento y vivencia de nuestro carisma, experiencia de la vida comunitaria, etc. Para que adquiera conocimiento y experiencia de la vida y ministerio de la Sierva de María se le proporcionarán los medios para que viva una adecuada coherencia de vida comunitaria, ministerial y de estudios. Una atmósfera espiritual, una austeridad de vida y un estímulo apostólico, son la mejor ayuda y aliciente  para que la Juniora siga a Cristo con radicalidad de vida.

Formación humana:

  • Conocimiento de la persona, su desarrollo en la vida consagrada y relaciones interpersonales (vida comunitaria y de servicio).
  • Formación del carácter, procurando la formación de la personalidad.
  • Adquirir adecuada madurez afectiva.

Medios:

  • Entrevistas personales y periódicas con la Maestra de Junioras.
  • Formación de una recta conciencia iluminada por la fe, el Magisterio de la Iglesia y los sanos y rectos criterios adquiridos.
  • Responsabilidad y colaboración en los trabajaos y ocupaciones que le señale la obediencia.

Formación Espiritual:

  • Centrada intensamente en el conocimiento y amor a Cristo, profundizando y asimilando la práctica y valoración de los votos de castidad, pobreza y obediencia.
  • Desarrollar la contemplación en la acción para adquirir la transformación interior.
  • La devoción a la Santísima Virgen ocupará un puesto privilegiado en su vida interior y en su vida consagrada.
  • Esta intimidad con María la conducirá a una íntima comunión de vida con Cristo. (Const. 41).
  • Conocimiento teórico y práctico de nuestro carisma y misión específica.

Medios:

  • La fiel perseverancia en la oración personal, meditación de la Sagrada Escritura, recepción frecuente de los Sacramentos, rezo de la Liturgia de las Horas.
  • La devoción filial a María.
  • Fundamentarse en la práctica y vivencia de las virtudes, en el celo por las almas.
  • La dirección espiritual.

Formación religioso-apostólica:

  • Teología Dogmática, Moral y Espiritual.
  • Liturgia, Derecho Canónico, Sagrada Escritura.
  • Historia de la Iglesia y de la Congregación.
  • Documentos del Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia.
  • Oración y prácticas de piedad, trato social-religioso.
  • Formación teórico-práctica ministerial.

Medios:

  • Estudio constante de las Constituciones y vida de santa María Soledad.
  • Documentos Capitulares.
  • Formación religiosa doctrinal.
  • Temas de espiritualidad, documentos de la vida religiosa y consagrada.
  • Conocimiento práctico de enfermería.
  • Estudios académicos y profesionales de enfermería.
  • Instrucciones, charlas, cursillos sobre las Constituciones y temas relacionados con la vida religiosa y apostólica.
  • Ascesis y disciplina en todos los aspectos de su vida.
  • Adquirir un trato de unión e intimidad con Dios, uniendo la contemplación a la acción.
  • Aprender a ver en el enfermo un misterio o sacramento de Cristo, descubriendo con fe viva, a Cristo en el rostro de cada enfermo: “estuve enfermo y me visitasteis… a mí me lo hicisteis” (Mt 25,35).
  • La imitación de la Madre Dolorosa, en su actitud de pie junto a la Cruz, les servirá de modelo y estímulo en su abnegada asistencia a los enfermos.
  • Adquirirá viva conciencia de ser apóstoles de Cristo con el enfermo y sus familiares; ejercerán con responsabilidad su servicio de asistencia, valorando con espíritu de fe la hermosa y caritativa misión que la Iglesia confía a cada Sierva de María.
  • Como miembros vivos de la Comunidad, se sentirán solidarias y partícipes del fin apostólico del Instituto, cualquiera que sea la actividad que la obediencia le asigne.